La IA Rompió El Internet

@serudda 6 min de lectura

Un manga generado 100% con IA acaba de llegar al número uno en la tienda digital más grande de Japón.

Y no estamos hablando de una obra maestra oculta, no. Los reviews dicen que es malo. Personajes copy-paste, diálogos planos. La única gracia son las escenas eróticas. Y aún así, número uno.

Y lo más loco es lo que dijo el editor de Mob Psycho: “Los lectores no parecen preocuparse de si el artista es IA o no.” O sea, no es que no se den cuenta. Es que les importa un carajo si es IA o no.

Pero espérate na’ más, que eso es solo Japón. Porque en TikTok, una cuenta generada 100% por IA, una especie de Acapulco Shore pero con frutas cachondas, llego a conseguir 3 millones de seguidores en 9 días.

9 días. A un creador humano le puede tomar años llegar a esa cifra. Y a estas frutas de mierda, les tomó lo que tarda tu router en reiniciarse.

Y a todo este contenido basura generado por IA le pusieron nombre: slop. Merriam-Webster, el diccionario más antiguo del inglés americano, lo nombró palabra del año 2025. Pasamos de “selfie” a “slop” en diez años. Eso básicamente resume el arco del internet en una sola oración.

Y mira, para que dimensiones la escala de esto. Durante 500 años, los humanos fuimos construyendo lentamente todo un compendio de conocimiento. Libros, cartas, artículos, pensamientos. 500 años. Y de repente aparece la IA, y en menos de 2 años ha escrito más contenido que los humanos en toda su historia.

El 74% de todas las páginas web nuevas son generadas por inteligencia artificial. El tráfico automatizado creció 8 veces más rápido que el tráfico humano el año pasado. Y los agentes de IA, que son básicamente robots que navegan y compran y transaccionan en internet por ti, crecieron 7,851% en un año. No 78%. 7,851%. Ya no solo leen la web. Están operando en ella.

Y pensándolo bien, se me hace raro googlear. O sea, solo han pasado un par de años y ya se me hace raro escribir en Google, que te arroje cientos de links, y tú tener que ir uno por uno buscando lo que necesitas. Si lo piensas, es un proceso ridículamente tedioso. Y vivimos con eso durante años.

Entonces claro, te ponen un robot que escanea todo eso por ti y te entrega la respuesta masticada. Es que no hay manera de que volvamos a googlear.

Y eso suena cómodo para ti y para mí, pero para los sitios web de noticias y blogs es una sentencia de muerte. Cuando Google muestra una respuesta de IA, en esa nueva sección que aparece como sugerencias de Gemini. el tráfico a los sitios reales cae un 61%. Y el 75% de las sesiones con IA terminan sin que el usuario visite un solo sitio externo. El usuario pregunta, la IA responde, y el usuario se va.

El creador de contenido ya no es el destino. Es la cantera de donde la IA extrae y en muchos casos ni cita.

Y el internet está tan saturado ahora mismo, porque le acaban de dar al mundo entero una herramienta que convierte dos líneas de texto en código listo para usar. Hace unos días un chico compartió en X que había creado un emulador de esos flip-boards clásicos de los aeropuertos. Y lo estaba vendiendo a 199 dólares.

Internet no se hizo esperar. Aparece un tipo que le responde: “Es absolutamente ridículo sugerir que alguien pague 199 dólares por algo que probablemente le llevó 18 minutos a Claude Code crear.” Y lo hizo. En minutos ya tenía el código generado, lo subió a GitHub y lo hizo público. Dice que lo que más le costó fue grabar el video.

O sea, eso es lo que estamos enfrentando. Cualquier persona, en 15 minutos, puede copiar lo que tú creaste y subirlo gratis. La complejidad de crear algo en internet simplemente dejó de existir.

Y eso apenas es la punta del iceberg, El sitio web de la Charlie Gard Foundation, una fundación de caridad para niños con cáncer, fue convertido en un sitio que publicita casinos ilegales online. Entrabas al sitio y lo único que veías era “Los mejores casinos no-Gamstop en Gran Bretaña hoy”. Escrito por un autor cuya foto de perfil es generada por IA.

Y todo esto tiene nombre: SEO Parásito. Se montan encima de un dominio que ya tenía reputación, lo llenan de basura generada por IA, y listo. Aparecen en los los primeros resultados de Google de inmediato.

Si eso no te ilustra el colapso del internet, nada lo va a hacer.

Y ni hablar de los deepfakes. Trump llamó a sus generales para verificar si un vídeo de un portaaviones en llamas era real. No lo era. El comandante en jefe de Estados Unidos no pudo distinguir lo real de lo falso.

Y ese es el problema. Los errores que antes delataban a los deepfakes ya no existen. Se acabaron los dedos raros, las caras que se derriten. Ya cruzamos ese umbral. Y lo peor es que la tecnología para hacerlos es accesible para cualquiera con un smartphone.

Y ahora Meta, la empresa de publicidad más grande del mundo, más de 160 mil millones de dólares al año, cuyos ingresos proviene 98% de la publicidad, acaba de lanzar traib v2. Un modelo de IA que predice qué partes de tu cerebro se activan cuando ves un contenido.

Metieron a más de 700 personas en escáneres cerebrales, les pusieron películas y podcasts, y registraron más de mil horas de actividad cerebral. Con esa data entrenaron un modelo que ahora puede simular esas respuestas sin necesidad del escáner. Básicamente clonaron digitalmente el cerebro de 700 personas.

O sea, Meta ya sabía qué contenido te enganchaba por tiempo en pantalla y clics. traib v2 es el siguiente paso: saber qué activa literalmente tu cerebro. Ahora combina eso con Instagram y millones de personas generando contenido basura masivamente, optimizado no solo para que le des clic, sino para activar partes específicas de tu cabeza.

Esto no es investigación académica. Esto es el motor del contenido más adictivo que jamás haya existido.

¿Y qué podemos hacer? Siendo honesto, este no es el tipo de video en el que te puedo dar una solución. Esto es simplemente lo que el internet es ahora.

Al final, lo único que seguira importando es en quién ya confías en internet. No en las plataforma, ni el contenido. Sera en las personas detrás.

Alguien que ya se ganó tu confianza con el tiempo. Y ya. No hay más. Gracias por ver.

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