Sergio Ruiz (conocido como "Serudda")
Por mucho tiempo, viví atrapado en lo que hoy llamo las “esposas de oro”. En mi etapa en Eden (una startup médica mexicana), llegué a ganar 11,000 dólares mensuales, una cifra privilegiada para cualquiera en Colombia, pero que a mí me estaba costando la vida. Me sentía obsoleto. El Sergio que alguna vez fue atlético, impaciente por crear y lleno de curiosidad, se había convertido en alguien que “rascaba” el fondo de un empleo que no le motivaba, solo por el temor intrínseco a la bancarrota.
El punto de quiebre llegó en una oficina, tratando de negociar un aumento que en el fondo sabía que no merecía, porque la empresa me había vuelto gris. Tener que agachar la cabeza ante un jefe que me pedía “meterle el culo” durante seis meses más para demostrar mi valor fue la gota que colmó el vaso. A mis 38 años, entendí que no podía gastar la poca energía vital que me quedaba en construir el sueño de otro. Decidí que mi tiempo valía más que esos billetes verdes.
Hoy, he “comprado mi tiempo”. He reducido mis ingresos para recuperar mi libertad. Mi día empieza a las 5:30 a.m., no para cumplir un horario, sino para fortalecer mi core: leo, escribo, tomo notas y reconstruyo mis bases intelectuales. He pasado de ser un desarrollador que se sentía obsoleto a un aprendiz constante que entiende que, en un mundo saturado de inteligencia artificial, la autenticidad humana es el activo más escaso y valioso.
Mi misión ahora es ayudar a otros a darse ese espacio para crecer, a dejar de vender su tiempo por migajas de seguridad y a construir una voz propia que trascienda la técnica y toque fibras reales.